Muchas, muchísimas páginas en Facebook (cuyos nombres suelen terminar en “Millonarios”) ofrecen mensajes vacíos como “si eres empleado estás construyendo los sueños de tu jefe” o “ser empleado es renunciar a tus sueños”.

Te incitan a renunciar a tu empleo para iniciar tu empresa.

Te dicen que el emprendedor es el que se avienta al vacío y en la caída va haciendo su paracaídas. 

Te dicen que aventarte es lo mejor que puedes hacer.

Y aún así.

Cuando estudias a quienes verdaderamente son millonarios o a quienes han construido fortunas que incluso pasarán a la historia te das cuenta de que los millonarios que empezaron como te lo hacen ver las mencionadas páginas representan un porcentaje minúsculo de la realidad.

Los verdaderos millonarios tienen un control muy estricto sobre los riesgos que toman. 

Brandon. Gates. Jobs. Walton. Buffet.

Todos ellos expertos en el control de riesgo. Expertos en minimizar sus pérdidas. 

¿Cómo emprender como ellos? 

Teniendo un producto mínimo viable: “Algo” similar a lo que quieren construir, pero que les permite experimentar si su idea de negocio podría ser viable o no. 

Teniendo reservas monetarias suficientes para arrancar, sin sacrificar su bienestar familiar. El peor momento para emprender es cuando no tienes ahorros. Al emprender no tendrás un sueldo. Al menos no al inicio. El mercado será implacable y te tomará tiempo encontrar tus primeros clientes. Ahora imagina la presión de emprender para sacar los gastos del negocio y los de la casa. Receta para el estrés, para las peleas con la pareja y para muchas cosas no muy agradables.

Teniendo claro que no porque estás enamorada de tu producto, el mercado va a caer rendido a tus pies. 

Pero, sobre todo, teniendo claridad absoluta de tus márgenes de ganancia. No todos somos Amazon o UBER. No todos podemos resistir años sin generar ganancias. No todos tenemos miles de millones de dólares en venture capital  para financiar nuestras operaciones. 

No te avientes al vacío para emprender. El golpe puede ser fatal. Y, lo mejor de todo, es absolutamente innecesario. 

Inscríbete a mi boletín semanal en miguelgomez.link/correo 

Leave a Reply

Your email address will not be published.