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Aspirar Cada Día A Algo Más Grande

Aspirar cada día a algo más grande

Mis padres son un gran ejemplo para mi. Mi papá, sin tener siquiera la secundaria, se esforzó tanto por darme la mejor educación posible, tanto dentro como fuera de la escuela.

Todavía hoy, cada vez que nos vemos, me regala un libro. Eso es algo que atesoro mucho, y que definitivamente aprendí de él: el hambre por aprender.

Mi mamá, también hizo (y sigue haciendo) muchas cosas que me hacen apreciarla cada vez más.

No tengo nada que reclamarles sobre la manera en que me criaron. Al final, hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían a la mano.

Cuando era niño, la psicología infantil estaba en pañales. No existía tanto conocimiento sobre la crianza positiva como lo hay ahora. Y, aún así. no recuerdo que ninguno de los dos haya usado la violencia como método de corrección/educativo.

No recuerdo que mis padres me hayan pegado. O amenazado.

Una plática con mi papá, de algo así como dos minutos, bastó para que ayudarme a decidir terminar un noviazgo.

Nunca me prohibieron nada. Pero me hablaron de consecuencias. Vi las consecuencias. Nunca me emborraché, por ejemplo, no porque no pudiera haberlo hecho, sino porque mi papá me expuso (de manera segura) a alguien que tenía problemas de alcoholismo (ya les contaré esa historia).

Cuando veo lo que mis padres hicieron con las herramientas que tenían a su disposición, no me queda más que aspirar a hacer un trabajo todavía mejor con mis hijos, porque mi caja de herramientas es más amplia. No mejor, o peor, simplemente más amplia.

Y es a lo que aspiro cada día.

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