A nadie le gusta tirar dinero a la basura. No conozco a nadie que sienta orgullo por desperdiciar el dinero.

Y, aún así, casi todos tiramos dinero a la basura, y desafortunadamente, lo vemos como algo muy normal. Sí quizás estés pensando que tú no, que a ti apenas te alcanza y que serías incapaz de tirar dinero de esa forma. O, tal vez estás pensando que tú no, que tú tienes tu presupuesto bajo control. Si ese es el caso, te felicito, pero aún así estoy seguro que estás tirando dinero a la basura.

¿Cómo? Con la comida que no te comes y terminas tirando a la basura. Como el paquete fresas que nadie se comió y terminaste tirando. O las cajas de comida que tienes en la alacena y ni te acuerdas cuándo compraste, o todo eso que, por alguna u otra razón se va directo a la basura.

Esto es más común de lo que te imaginas. Estudios recientes encontraron que en Estados Unidos tiramos entre el 25 y el 40% de la comida que compramos es desechada. Imagínate. Suponiendo que la familia promedio gasta $300 al mes en comida, esto representa ¡casi mil quinientos dólares al año!

¿De qué tamaño es este problema en tu casa? ¿Cómo podrías reducirlo?

Aquí algunas ideas:

  1. Haz tus compras cada semana, en lugar de cada mes o cada quincena. De esta forma, compras sólo lo que vas necesitando en lugar de llenar tu alacena o refrigerador “por si acaso”. ¿Pasarás más tiempo en la tienda? No lo creo, porque comprarás pocas cosas cada vez, en lugar de pasar horas llenando el carrito.
  2. Considera comprar frutas y verduras congeladas o enlatadas. Contrario a lo que generalmente se piensa, estos suelen conservar mejor los nutrientes.
  3. No compres por volumen. Sí. El costal de naranjas está baratísimo, pero si en tu casa no hay quien se coma tanta naranja no tiene caso comprarlo.
  4. Planea los alimentos con anticipación.

La comida desperdiciada es un problema tanto económico como moral. Compra de manera más consiente y verás que gastas menos.
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Versión en audio:

Aquí un excelente video donde explica la inmensidad del problema: